¿Cómo dejar de fumar?

No importa si eres fumador ocasional, si apenas empiezas a  adquirir este hábito o es algo que ha estado contigo toda la vida, dejar de fumar es un gran reto que, muchos no se atreven a asumir, pero entre más opciones tengas para abandonar esta práctica, más fácil puede ser salir victoriosos del proceso. Si tienes un plan adecuado para identificar cuáles son las acciones y momentos que detonan tu ansiedad, puedes dejar de fumar en poco tiempo.

Lo primero que hay que hacer es identificar qué tipo de fumador eres, en qué momentos necesitas un cigarrillo y por qué sientes esa necesidad. Algunas de las preguntas que deberías hacerte, son:

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  • ¿Sientes deseos de fumar después de cada comida?
  • ¿Te consideras un fumador social?
  • ¿Es un hábito muy arraigado (más de un paquete al día) o una solución provisional sería suficiente?
  • ¿Buscas un cigarrillo cuando estás estresado o deprimido?
  • ¿Hay ciertos lugares, actividades o personas a las que asocias con tu hábito de fumar?
  • ¿El hábito de fumar está relacionado con otras adicciones como fumar o jugar?
  • ¿Consideras la posibilidad de acudir a terapias alternativas?

¿Cómo controlar en el momento la ansiedad por fumar?

Encuentra un sustituto oral: mantén cerca otras cosas que puedas poner en tu boca cuando te ataque el impulso por fumar. Entre las mejores opciones están los vegetales en cubitos, mentas, semillas, frutos secos o goma de mascar sin azúcar.

Mantén tu mente ocupada: intenta distraer tu cerebro con actividades como escuchar la música que más te gusta, hacer un crucigrama, dar un pequeño paseo, leer un libro o una revista, hacer una llamada telefónica o cualquier otra actividad que te haga olvidad el cigarrillo.

Mantén tus manos ocupadas: otra forma de canalizar esos impulsos repentinos por fumar, es tener un objeto en las manos que sustituya la estimulación táctil que provee un cigarrillo. Puedes comprar una pelota anti estrés, un clip o cualquier otro objeto que tengas a tu alcance.

Cepilla tus dientes: si cepillas tus dientes con frecuencia, tendrás una sensación de frescura que inhibe ligeramente la necesidad de fumar.

Bebe agua: aunque no sea un estimulante como la nicotina, un vaso de agua fría te ayudará a distraer tu mente, a mantener tu cuerpo hidratado y a evitar el impulso inconsciente por tomar otro cigarrillo.

Enciende otros objetos: si te gusta el aroma del incienso, es de ayuda que en vez de encender un cigarrillo, prendas una velita de incienso, es la misma sensación táctil pero no le das a tu cuerpo una dosis de tóxico.

Inicia alguna actividad: el ejercicio físico también es muy efectivo a la hora de combatir la ansiedad por fumar. Una pequeña caminata, un estiramiento, algunas flexiones o cualquier actividad en la medida de tus posibilidades, será suficiente para que tu cerebro se enfoque en algo diferente.

Trata de relajarte: inicia cualquier actividad que te pueda relajar, como tomar un baño de agua caliente, leer, respirar profundamente o realizar algunos minutos de meditación. Un cuerpo relajado no tendrá tanta ansiedad por fumar.